
Al entrar en un piso nuevo nunca sabes cuántas copias de llaves circulan por ahí. Después de un robo, la cerradura forzada puede seguir «funcionando» por fuera aunque esté dañada por dentro. En ambos casos, el paso siguiente es el mismo, cambiar la cerradura, pero el orden en que hagas las cosas determina si el seguro te cubre el gasto o lo pagas tú entero.
Si acabas de descubrir el robo y crees que puede haber alguien todavía dentro, no entres en casa. Llama primero a la policía.
Si la vivienda está vacía, haz fotos del estado de la cerradura y la puerta antes de tocar nada. Tanto la policía como el seguro las van a pedir después, y una vez que el cerrajero interviene, esa prueba desaparece.
Sin denuncia, la mayoría de seguros no tramitan el siniestro. Según la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, tienes 7 días para comunicar el hecho a tu compañía, así que no lo dejes para más adelante.
La denuncia debe detallar cómo ocurrió el robo, si hubo forzado de puerta y qué llaves o documentación pudieron quedar comprometidas. Puedes ponerla en comisaría o, si el valor de lo sustraído fue inferior a 400 euros y no hubo violencia, a través de la web de la Policía Nacional.
No todas las compañías cubren lo mismo. Algunas pólizas incluyen solo el bombín, otras la cerradura completa, y casi todas ponen un límite de importe. Contacta con tu aseguradora y pregunta exactamente qué documentos necesitan: normalmente piden la denuncia y la factura detallada del cerrajero.
Ten en cuenta que el cambio de cerradura por mudanza suele quedar fuera de cobertura cuando no hay un siniestro acreditado. Las aseguradoras lo consideran una decisión preventiva, aunque sea perfectamente razonable desde el punto de vista de seguridad.
Esto se valora en una revisión presencial de cinco minutos, pero como referencia general:
Si el daño está solo en el bombín, algo habitual en robos con técnicas de bumping o ganzuado, suele bastar con sustituirlo por uno de alta seguridad con tarjeta de propiedad. Si hubo palanca sobre el marco o la cerradura completa quedó dañada, hay que cambiarla entera.
Tras una mudanza no hace falta ese diagnóstico, el bombín es el elemento a sustituir siempre, sin excepción, aunque parezca en buen estado.
Conserva el bombín o la cerradura retirada por si el perito quiere examinarla. Pide al cerrajero una factura que detalle mano de obra y material, con marca y modelo de la pieza instalada. Sin esos dos documentos, la mayoría de aseguradoras rechaza la reclamación aunque la denuncia esté en regla.
Ya que vas a pagar la mano de obra, tiene sentido instalar algo mejor que lo que había. Un bombín antibumping y antiganzúa con escudo protector cuesta más que uno estándar, pero según datos de la Unión de Cerrajeros de Seguridad, más del 80% de los robos en domicilios ocurren en puertas con cerraduras obsoletas o de baja seguridad